Friday, June 19, 2009

¿Qué tal si invertimos los papeles?

Abundan ya los casos en los que los alumnos se ven motivados a leer un libro si el maestro a cambio de su participación se viste como payaso, se rapa, o cualquier otra acción graciosa.

¿No sería motivante para los alumnos si un día en lugar de hacerles nosotros preguntas de comprensión ellos nos las hicieran a nosotros?

Podría quedarse como tarea que formulen preguntas sobre un texto específico y que el alumno que logre hacernos una pregunta que no podamos responder gane algo... quizá el orgullo de saber más que el maestro sea más que suficiente.

Pienso que un ejercicio de este tipo también nos da la oportunidad de mostrarle a los alumnos que estamos dispuestos a mostrarnos falibles y que no somos profesores pedantes que creen tener todas las respuestas.